La acción de pillaje que ha encabezado el diputado andaluz Juan Manuel Sánchez Gordillo es la agresión más grave que ha sufrido la democracia desde hace mucho tiempo. Robar chóped en un supermercado constituye un crimen aborrecible y resulta del todo lógico que en un caso así el ministro del Interior se ocupe personalmente del asunto e inste a la inmediata captura de los sediciosos y de su cabecilla. ¡Quiero la cabeza de Sánchez Gordillo!, ha bramado el ministro Jorge Fernández Díaz sudando tequila con la cara de El Indio Fernández, a punto de sacar la pistola.
Sánchez Gordillo está, mientras tanto, transmutándose en un Emiliano Zapata al que le han robado el caballo blanco pero no las cananas y mete miedo a las viejas del barrio de Los Remedios e irrita a los señoritos y desconcierta la tropa tibia de esa izquierda desmochada que cavila todavía a qué lado hay que estar en Siria y, claro, se despista de lo que pasa por España y no sabe si lo de Gordillo está bien o mal. Por contra, recibe Sánchez Gordillo parabienes de la gente normal, harta de ver a Jaume Matas paseando por Miami y cosas así de repulsivas.
¡Mamá, demagogia!, musitan los moderados pero, hijos míos, vivimos tiempos convulsos y robarle al señor Roig unos cuantos garbanzos no creo que sea para tanto. Recurramos a la frase hecha: ¿qué es más delito, atracar un banco o fundarlo? Que se lo pregunten a los de Bankia.
De todos modos, a mí lo que más me ha impactado del asunto del asalto al supermercado ha sido contemplar en las imágenes el celo inusitado con que una trabajadora del centro trata de impedir que se lleven las galletas maría, como si se las estuviesen quitando de su propia boca hambrienta. Por Dios, qué entrega a la causa de la patronal. Sr. Roig, suba el sueldo a esa empleada.
España es un país surreal y con tendencia al folclore trágico. Vuelve El Tempranillo pero vuelve porque también ha regresado (o está a punto de regresar) la Andalucía de niños con el culo al aire que espantan moscas royendo un mendrugo de pan. Exagero, claro, pero son tantísimos los que están padeciendo gravemente esta crisis. Así que, hala, si hay que apoyar a alguien, me quedo con nuestro buen salvaje Sánchez Gordillo antes que con esos portavoces del Partido Popular que le apuntan con el dedo justo después de sugerir que a los inmigrantes habría que dejarles morirse de cáncer. No, no, no. Por lo menos Sánchez Gordillo tiene buen fondo. Es algo bestia, eso sí, pero qué le vamos a hacer.
Y todavía queda por disfrutar de la inminente estampa del prendimiento: Sánchez Gordillo, barba en flor y camisa abierta hasta el ombligo, a pecho descubierto, manos a la espalda, grilletes en ambas muñecas y dos números de la Guardia Civil flanqueándole. Sólo pedir que, en aras de la estética y por deferencia a los periódicos extranjeros, dichos agentes de la Benemérita luzcan el tradicional tricornio de charol y se haga la fotografía bajo el sol de plomo de la campiña sevillana. Muchas gracias.
miércoles, 8 de agosto de 2012
miércoles, 18 de julio de 2012
¿DÓNDE
ESTÁ EL PUNK CUANDO SE LE NECESITA?
Harto ya de estar harto ya
me cansé lo que pasa es que, al contrario de Serrat cuando vasilaba con su pelo largo y su camiseta blanquipop, yo ni tengo veinte
años ni puedo permitirme vagabundear por más tiempo pues se me acaba el
subsidio del desempleo, así que decidme: ¡¿dónde está el punk con el que
vomitar toda esta ira social que me sacude?!!!
Cuando yo era
pequeño había grupos punkis que se metían con la policía y rimaban “puta sociedad/es una asquerosidad” y
rompían escaparates a pedradas sin importarles que tal entretenimiento juvenil
estuviese severamente condenado por Joaquín Luqui (que nos mira desde el Cielo).
¿Y ahora? En medio de la mayor hecatombe social y económica que hemos vivido en
años, el rock, el pop y la canción melódica guardan silencio. Bueno, Russian
Red salió a decir que ella es de derechas. No me extraña. La verdad es que todo
el pop modernito tiende al derechismo o más concretamente atufa a pequeñoburgués,
clasista y facha, como ustedes prefieran y que me perdone el Rockdelux. Son todos (o casi todos)
chavalitos de Barcelona con vastos conocimientos sobre complementos de moda y
gafas y marcas y deseosos de ser patrocinados por Rayban (qué chulo) y en su
inmensa mayoría se dedican a la recreación paródica pero donde hay parodia no
hay verdad ni sitio para el coraje aventurero del rock y el punk o sale, más
bien, el punk chorra que tuvimos en la Transición o Movida Madrileña, es decir,
esa Alaska de Dios a la cual todavía nos
encomendamos y encima ahora acompañada de un novio mariquita y unos amiguetes
en plan Warhol mal digerido, como The Factory con churros. Disculpen si me
estoy pasando de la raya pero una digresión sobre la ausencia del punk no puede
eludir un cierto tono punk y estoy hasta los mismísimos cojones de baladitas
folkies, Beach House, el Sonar, Primavera Sound y toda esa mierda edulcorada
que no es otra cosa que los toros y la verbena con limoná de cuando el 98 y
Baroja, la multitud feliz y contenta mientras la colonias caen. Coño, que la
gente hasta va con niños a esos festivales, que me acerqué al Universimad a ver
a Deluxe y Nacho Vegas y había bebés y no al estilo Woodstock, chupando de la
teta como criaturas watusis, no, estoy hablando de bestezuelas con miniconverse’s
en los pies dentro de carritos conducidos por padres con gafas de pasta y madres
tatuadas, y no, no, no, no y mil veces no, por muy moderno que sea usted, por
Dios, lleve a sus hijos al teatro a cantar con el peluche de Gerónimo Stilton, esto
es otra cosa, ¡esto debiera ser otra cosa!
El rap
ni está ni se le espera. El rap en mi época era Public Enemy escupiendo su fight the power y Rosie Pérez lanzando
fintas con guantes de boxeo, ahora el rap (creo) son chistes y competiciones de
meadas aunque tal vez siga suponiendo nuestra última esperanza.
¿Dónde esta
el punk cuando se le necesita? ¿Dónde la protesta? Leí en el fenecido (y en
breve resurrecto) diario Público que
los cantautores pop se habían dado a la protesta feroz pero luego escuché lo
que decían y o no lo entendí o eso no es lo que yo considero protesta.
Sr.Chinarro, decían, está de lo más marxista-leninista-pensamiento Enver Hoxha.
Y yo sin comprender nada. Porque la protesta tiene que ser obvia, no valen
subterfugios, no valen sutilezas, véase Gallo
negro, gallo rojo o L´Estaca o,
si no, miren a los fabulosos Ska-P. A mí siempre me gustaron los Ska-P porque
su Vals del obrero conectaba de
inmediato con mi corazoncito de chaval de Vallecas emigrado a los barrios altos
por equivocación. Los del Tentaciones arrugaban la nariz mientras bramábamos “este es mi sitio/ esta es mi gente/ somos
obreros/ la clase preferente” pero es que los del Tentaciones siempre han
vivido en los barrios altos (o aspiraban a ello) y por eso sólo una vez
desfruncieron el ceño y dedicaron un par de páginas a los mohicanos de Vallecas
haciendo hincapié en que petaban grandes auditorios en América Latina.
¿Dónde está
el punk, dónde la banda sonora de una sociedad con un pie en el apocalipsis
social? ¿Qué escuchan los canis y demás entes del polígono que se dedican a
consumir vorazmente cubos de botellines de cerveza en La Sureña (3 euros=5
botellines)? Esa es otra. Porque me temo que el empeño en construir esa cultura
acumulativa propiciada por internet (tengo 200 millones de canciones en el
ipod, tío) ha aniquilado la pasión por la música. En mi adolescencia se
regalaban discos, lo juro. ¿Cuándo fue la última vez que regaló usted un disco,
cuándo se lo regalaron a usted? ¡Si ni siquiera hay tribus urbanas!
¿Dónde está el
punk cuando se le necesita? Al menos en la radiofórmula había huecos por donde
colarse a escupir al sistema, ahora ni eso. Bueno, están Amaral y Pereza y tal.
O El Canto del Loco. Grupo al que suelen atizar a conciencia los modernos
aunque no creo que haya gran distancia entre su propuesta y la de más de un indie patrocinado por San Miguel. Yo qué
sé.
En fin,
necesitaba desahogarme. Ahora me pondré el God
save the queen de los Pistols y London
Calling de los Clash (soy previsible, ¿verdad?) y a lo mejor también algo
de los Ramones. Sólo pido eso. Que alguien levante la voz y que la música
vuelva a ser, realmente, cultura popular presta a apoyar toda insurrección
necesaria y no solamente melodía de ocasión para la promoción publicitaria de
un refresco.
jueves, 12 de julio de 2012
POLIS CONTRA SKATERS
Hey, mirad esto: http://vimeo.com/45610208. ¿A qué mola? Madriz me mata. La poli es azuzarla y el pim pam pum está asegurado. Be revolutionary, be cool sugieren los signos en las camisetas de los nuevos disconformes. Por la mañana hubo miedo y asco en la carrera de San Jerónimo y mientras el presidente procedía a anunciar la demolición de España, un Rubalcaba momificado farfullaba desde la tribuna, falto de fuelle, extenuado, todavía en el ensueño pactista de la vieja Transición o de los días amables en que banqueros y constructores fumaban cohibas en el palco del Bernabeú, aquellos dulces días de vino y rosas que (¡ay!) no volverán. Claro que ya en las calles, a esa hora, los mineros dejaban un propina de sangre y embestían como mihuras contra los uniformados, doblándoles la porra y obligando a los agentes a desahogarse golpeando a mujeres, niños, ancianos y disminuidos mentales. Luego también sucedió que los políticos del Gobierno tuvieron que salir por la puerta de atrás del Congreso porque delante de los leones aguardaban funcionarios iracundos. Cundía la indignación por doquier en la ciudad y hubiera podido reventar un 2 de mayo de navajas y modistillas destripando caballos con las tijeras pero hacía un calor que no veas, todo llegará, en septiembre nos vemos, a la vuelta de Santa Pola. En los bares, al mediodía, los parroquianos chupaban las cabezas de gamba con especial inquina y en los televisores los tertulianos con corbata doblaban la testuz con los pantalones por los tobillos. Grrrrr. La ciudad hervía y ya por la noche el hervor se tradujo en algunos fuegos fatuos que la policía aplastaba con los pies, con la rabia de quien le han quitado una paga extra y encima tiene que hostiar a los que protestan por ello. Cumpliendo con su obligación los agentes antidisturbios acometieron una batida inmisericorde a lo largo y ancho del centro de Madrid, Gran Vía e inmediaciones, empleándose a fondo con las ancianas y los cojos, es la hora de las tortas (como dijera La Cosa), y allá que se encontraron a un mogollón de skaters esperando para entrar al cine y la emprendieron a palos con ellos. Fue, creo, el momento culminante de una jornada rica en iniquidades. Polis contra skaters, polis fuera de sí ante los flequillos de una chavalería yeyé, polis enfurecidos ante la simple visión de una horda tatuada y con gorra que les envió a tomar por culo cuando fue cargada injustamente. Madriz me mata. Vas al cine con tu tabla y acabas recibiendo un par de porrazos en la espalda. Madriz huele a revolución y a gambas a la plancha, los turistas asisten con curiosidad al espectáculo del disturbio callejero, Mariano Rajoy Brey ya tiene su lugar en la Historia y no me extrañaría que fuese apodado Mariano El Breve pues las costuras le van a apretar tanto a la ciudadanía que a lo mejor la ciudadanía prefiere romper escaparates antes que convertirse en mano de obra esclava y sin merienda. Madriz me mata, camaradas. Be revolutionary, be cool.
lunes, 11 de junio de 2012
LUNES, DESPUÉS DEL RESCATE
Cuenta Baroja en El árbol de la ciencia que, mientras España perdía sus últimas colonias y se consumaba así el desastre del 98, los españoles se iban tranquilamente a los toros. Al de la boina esto le irritaba tremendamente. Bueno, somos así. Oscilando siempre entre el dramatismo y la despreocupación. Todo es trágico en apariencia pero, a la vez, en el fondo, nos importa un bledo. Lo digo porque, al final, hubo rescate y seguimos tan campantes y no sólo eso sino que la prensa española (la de derechas), como en el 98, se entrega con aplicación a disfrazar la realidad . Un empate de mierda contra Italia es ensalzado como gesta futbolística heroica y el rescate, nada, una cosita sin importancia y, si me apuran, un exitazo sin precedentes de don Mariano Rajoy. Ya de traca es el titular del diario El Mundo: 'Aguanta, somos la cuarta potencia de Europa, España no es Uganda'. Es el texto de un SMS que supuestamente envió el presidente del Gobierno a Luis De Guindos durante las horas críticas en las que el Eurogrupo debatió cómo arreglar la avería financiera que nos martiriza. Resulta evidente que Rajoy está incapacitado para toda épica y que si su aportación a los libros de Historia ha de resumirse en esa frase, aviados vamos. Ni "sangre, sudor y lágrimas" ni "paz, piedad y perdón", no. "España no es Uganda". Un país como Dios manda, podría haber añadido en aras de la fidelidad a su propio estilo.
Luego dijo, en solemne rueda de prensa:"me voy a la Eurocopa tras haberse resuelto la situación". La verdad es que, por muy gallego que sea, no puede negarse lo profundamente español que resulta Rajoy en estas situaciones. A un español no le quitas del fútbol (o de los toros en tiempos de Baroja) ni en medio de la peor de las catástrofes. Como bien señala el refranero, ante la adversidad lo mejor es no tomarse las cosas muy a pecho: porque, al final, ni muere padre ni cenamos. Pues eso.
Aunque tal vez la broma le acabe por salir cara a Rajoy y los españoles no se muestren tan conformes con este tipo de actitudes. No por lo de irse de juerga deportiva en medio de la hecatombe sino por la tendencia al ocultamiento que muestran Rajoy y sus ministros.Si algo no soporta el elector español, es el engaño. Jódele de mil modos distintos pero no le tomes el pelo (ahí está como ejemplo el 11M). Así que esta estrategia de no llamar a las cosas por su nombre y ejercitar una suerte de trilerismo que despiste al sufrido ciudadano, puede conducir al gobierno de Rajoy a un callejón sin salida.
Pero bueno, ellos verán.
Por lo pronto, hay fútbol con el que entretenerse.
Y, por cierto, Uganda solicita excusas.
Luego dijo, en solemne rueda de prensa:"me voy a la Eurocopa tras haberse resuelto la situación". La verdad es que, por muy gallego que sea, no puede negarse lo profundamente español que resulta Rajoy en estas situaciones. A un español no le quitas del fútbol (o de los toros en tiempos de Baroja) ni en medio de la peor de las catástrofes. Como bien señala el refranero, ante la adversidad lo mejor es no tomarse las cosas muy a pecho: porque, al final, ni muere padre ni cenamos. Pues eso.
Aunque tal vez la broma le acabe por salir cara a Rajoy y los españoles no se muestren tan conformes con este tipo de actitudes. No por lo de irse de juerga deportiva en medio de la hecatombe sino por la tendencia al ocultamiento que muestran Rajoy y sus ministros.Si algo no soporta el elector español, es el engaño. Jódele de mil modos distintos pero no le tomes el pelo (ahí está como ejemplo el 11M). Así que esta estrategia de no llamar a las cosas por su nombre y ejercitar una suerte de trilerismo que despiste al sufrido ciudadano, puede conducir al gobierno de Rajoy a un callejón sin salida.
Pero bueno, ellos verán.
Por lo pronto, hay fútbol con el que entretenerse.
Y, por cierto, Uganda solicita excusas.
jueves, 7 de junio de 2012
IRA A TODA VELOCIDAD
Escribo muy deprisa para que no se me olvide nada. Esperanza Aguirre va a ahorrar en vacunas y yo me acuerdo de cuando era pequeño y de niños que jugaban al fútbol con hierros en la pierna, alcanzados por la polio, en el ocaso de una España pobre, y supongo que exagero y, sin embargo, no me entra en la cabeza ahorrar en vacunas, aunque sea la del neumococo, disculpen la demagogia. Tampoco me gusta que se les baje el sueldo a los funcionarios, señalados una y otra vez como culpables de una vagancia que, seguramente, sea mucho más atribuible a altos directivos que incrementan sus ganancias en empresas semiquebradas. Y qué decir de recortar las becas que permiten a los críos comer en la escuela. Resulta miserable y de nuevo excusen la falta de templanza pero escribo iracundo porque, además, Esperanza Aguirre ha presentado esta batería de recortes con esa sonrisa gamberra que tanto le gusta exhibir, sin mostrar siquiera un mínimo de piedad. Lo de comer o no comer en la escuela tiene también su derivada en Cataluña, donde en los colegios se va a facilitar a los críos ir con la tartera a clase porque muchos padres ya no pueden pagar el comedor. Niño rico, niño pobre; comedor o tartera. Que vayan aprendiendo que hay clases. El otro día alertaban unos economistas expatriados a los verdes campus estadounidenses y anglosajones acerca de que, si no nos conformábamos, nos echarían del euro y volveríamos a la España de los 50. Bueno, la España de los 50 es esta de la tartera, el chusco de pan y el membrillo a la hora de la comida, y sólo aquellos que puedan pagárselo, al comedor. Y los que ni tengan para llenar la tartera, que coman sobras. Ya, ya sé, hiperbolizo pero lo hago porque así se entiende todo mejor. Y luego está otra de las ocurrencias de la presidenta madrileña, jibarizar el parlamento regional reduciendo el número de escaños. Porque la gente, dice la lideresa, "está harta de los políticos, quiere que nos vayamos todos". Pues nada, si la gente quiere eso, demos a la gente lo que quiere, y ahorremonos parlamentos y suspendamos temporalmente la democracia, hasta que tengamos dinero para permitírnosla. Yo no sé a ustedes pero a mí, de natural sanguíneo, en días como el de hoy me dan ganas de tomar la Bastilla.
martes, 5 de junio de 2012
NO HAGÁIS RUIDO, QUE EL 15 M ESTÁ DORMIDITO
Atomizado, de vez en vez falto de fuelle, el 15M se repliega a las confortables plazuelas de barrio y a las profundidades abisales de la red de redes, donde el eco de los afines amplifica toda bulla. En twitter sí se puede ser feliz y hace menos calor que en la calle. El aniversario quincemayista fue como esas fiestas de ex alumnos que alguien organiza a través de facebook. Surge una euforia de reencuentro y todo el mundo se promete nuevas citas pero a la posterior convocatoria sólo van cinco. Estuvo muy bonito lo de la Puerta del Sol, fue emocionante, regresamos los mismos y alguno más se incorporó a la verbena reivindicativa. Pero ah. Ni siquiera la policía se empleó con la misma contundencia, cuatro porrazos desganados y a casa. ¿Qué ha pasado? Pues que el 15M, más allá de sus eficientes grupos de choque aún activos (colectivos antidesahucio, #15mpaRato, etc), se ha sumido en el letargo a falta de una estrategia clara.
Se veía venir. El gran 15M, el original, se nutrió de la indignación de las clases medias, acogotadas por la crisis, y dejó fluir en sus asamblearismo toda corriente crítica con un sistema que colocaba al borde del abismo a la mayoría de la población. Y el sistema tomó nota, tomaron nota los partidos políticos y se logró, como mínimo, imponer una agenda ciudadana en la discusión política.
Pero luego el 15M, de vuelta a los barrios, acabó sumido en una inercia de secta vegetariana, con enorme preocupación por los huertos urbanos y las bicicletas. Cuestiones ambas con las que simpatizamos muchos pero que resultan del todo secundarias en medio de esta hecatombe que amenaza con condenar al retroceso social a varias generaciones. El colmo de la tontería supuso leer en el periódico una propuesta de grupos de barrio que consistía, básicamente, en comer de la basura.
Así que el 15M duerme y, espero, despierte a tiempo, ahora que Montoro admite que tendrá que ejecutarse un difuso rescate a cambio de colocarnos gruesas cadenas para que no nos movamos. Porque el clamor de la calle ha de persistir y así mantener la democracia viva. Un día y otro presuntos sabios sugieren gobiernos de coalición, sanedrines de expresidentes, una administración de técnicos, erradicación de toda discrepancia, la economía entendida como una ciencia exacta que sólo funciona con los apriorismos del consenso liberal. Y lo peor es que la socialdemocracia, por enésima vez, se halla en la tentación de aceptar tal mandato por miedo a quedar extramuros del sistema. Con el peligro de que sus electores, si son triturados convenientemente, acaben votando a Amanecer Dorado o esa extravagancia que es UPyD, cuyo programa electoral se resume básicamente en mantener a Rosa Díez sentada en un escaño hasta que se jubile.
Así que la calle ha de mantenerse vigilante, quitarse las legañas, seguir en la pelea y no ceder a los entusiasmos marginales sino aspirar a una movilización verdaderamente mayoritaria. El 15M se reinventará o resucitará, quién sabe, pero, por lo pronto, da la impresión de dormir plácidamente y eso resulta, tal como están las cosas, de lo más peligroso.
Se veía venir. El gran 15M, el original, se nutrió de la indignación de las clases medias, acogotadas por la crisis, y dejó fluir en sus asamblearismo toda corriente crítica con un sistema que colocaba al borde del abismo a la mayoría de la población. Y el sistema tomó nota, tomaron nota los partidos políticos y se logró, como mínimo, imponer una agenda ciudadana en la discusión política.
Pero luego el 15M, de vuelta a los barrios, acabó sumido en una inercia de secta vegetariana, con enorme preocupación por los huertos urbanos y las bicicletas. Cuestiones ambas con las que simpatizamos muchos pero que resultan del todo secundarias en medio de esta hecatombe que amenaza con condenar al retroceso social a varias generaciones. El colmo de la tontería supuso leer en el periódico una propuesta de grupos de barrio que consistía, básicamente, en comer de la basura.
Así que el 15M duerme y, espero, despierte a tiempo, ahora que Montoro admite que tendrá que ejecutarse un difuso rescate a cambio de colocarnos gruesas cadenas para que no nos movamos. Porque el clamor de la calle ha de persistir y así mantener la democracia viva. Un día y otro presuntos sabios sugieren gobiernos de coalición, sanedrines de expresidentes, una administración de técnicos, erradicación de toda discrepancia, la economía entendida como una ciencia exacta que sólo funciona con los apriorismos del consenso liberal. Y lo peor es que la socialdemocracia, por enésima vez, se halla en la tentación de aceptar tal mandato por miedo a quedar extramuros del sistema. Con el peligro de que sus electores, si son triturados convenientemente, acaben votando a Amanecer Dorado o esa extravagancia que es UPyD, cuyo programa electoral se resume básicamente en mantener a Rosa Díez sentada en un escaño hasta que se jubile.
Así que la calle ha de mantenerse vigilante, quitarse las legañas, seguir en la pelea y no ceder a los entusiasmos marginales sino aspirar a una movilización verdaderamente mayoritaria. El 15M se reinventará o resucitará, quién sabe, pero, por lo pronto, da la impresión de dormir plácidamente y eso resulta, tal como están las cosas, de lo más peligroso.
viernes, 1 de junio de 2012
DICE EL PERIÓDICO QUE LA DEMOCRACIA NO VALE
En primera página del diario El País claman al cielo unos economistas españoles expatriados a la feliz Arcadia de los verdes campus anglosajones y estadounidenses. No queremos volver a la España de los 50, advierten. Frase que, por supuesto, suscribe cualquier persona en su sano juicio y que ya anticipa un tono admonitorio a lo largo del artículo, repleto de reproches a los discrepantes con la ortodoxia prusiana de la austeridad, a quienes que se acusa de lloricas y de estar promocionando el Armagedón. Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos alertan sobre el desastre que supondría que España saliese del euro. El problema es que, entre sus argumentos, se mezclan el legítimo análisis económico con la difusa denuncia de una supuesta incapacidad genética de los españoles para gobernarse con eficiencia en el marco de una democracia convencional. Sostienen estos economistas que una España fuera del euro sería un país "con ingresos bajos, derivados del turismo, con baja productividad, bajos costes y con un control brutal ejercido por los caciques locales, que controlarían los monopolios de la nueva economía cerrada". ¿Quiénes son esos caciques locales a los que se refieren? Misterio. Después añaden que sólo acatando lo que desde Europa se nos exige estaremos protegidos de un "peronismo empobrecedor" que amenaza con convertir a España en una Argentina a la que se refieren (cómo no) despectivamente. Y ante tan gravísimos peligros hacen su propuesta: "Necesitamos urgentemente un nuevo Gobierno, con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables". Lo cual, básicamente, significa dejar la democracia en suspenso, prohibir toda discrepancia y entregar el poder a los tecnócratas. O sea, la eterna cantinela de esos economistas que, en el fondo, piensan que los pueblos no pueden gobernarse por sí solos en situaciones críticas.
Para no volver a la España de los 50, según La cuarta página del diario El País, hay que volver, curiosamente, a un concepto de democracia muy similar al de la "democracia orgánica" que imperaba en la España de los 50.
O al modelo italiano, donde sin elecciones se ha colocado a un tecnócrata en el poder sin que, por el momento, se haya solucionado gran cosa.
O al modelo chileno, el de Pinochet y la Escuela de Chicago, si nos ponemos demagogos.
El artículo de El País es, desde luego, interesante y valioso en lo que tiene de pronóstico económico sobre lo que la salida del euro podría suponer para España. Ningún inconveniente en admitir ese panorama de catástrofe que se plantea. Inconvenientes todos si lo que se pretende es que admitamos que España tiene una clase política más putrefacta que la de otros países o que en la masa de la sangre (como decían los curas antiguos) cargan los españoles con una tendencia al caciquismo inexorable. Ninguna de las dos cosas está científicamente probada, que yo sepa.
Como argumento último de autoridad se recurre, además, qué sorpresa, a Ortega y su apuesta por Europa como solución. Y sí, Europa es la solución pero sólo si Europa se construye en pie de igualdad y si Alemania acepta, de una vez por todas, asumir su cuota de solidaridad con respecto a una tropa que, cuando venían bien dadas, ayudó a enriquecer sus arcas.
Claro que todo esto que escribo, replicarán desdeñosos los catedráticos que alertan en primera de El País, sólo es la opinión de un profano. Y, según estos sabios, si no queremos volver a la España de los 50, hay que impedir que los profanos opinen.
Para no volver a la España de los 50, según La cuarta página del diario El País, hay que volver, curiosamente, a un concepto de democracia muy similar al de la "democracia orgánica" que imperaba en la España de los 50.
O al modelo italiano, donde sin elecciones se ha colocado a un tecnócrata en el poder sin que, por el momento, se haya solucionado gran cosa.
O al modelo chileno, el de Pinochet y la Escuela de Chicago, si nos ponemos demagogos.
El artículo de El País es, desde luego, interesante y valioso en lo que tiene de pronóstico económico sobre lo que la salida del euro podría suponer para España. Ningún inconveniente en admitir ese panorama de catástrofe que se plantea. Inconvenientes todos si lo que se pretende es que admitamos que España tiene una clase política más putrefacta que la de otros países o que en la masa de la sangre (como decían los curas antiguos) cargan los españoles con una tendencia al caciquismo inexorable. Ninguna de las dos cosas está científicamente probada, que yo sepa.
Como argumento último de autoridad se recurre, además, qué sorpresa, a Ortega y su apuesta por Europa como solución. Y sí, Europa es la solución pero sólo si Europa se construye en pie de igualdad y si Alemania acepta, de una vez por todas, asumir su cuota de solidaridad con respecto a una tropa que, cuando venían bien dadas, ayudó a enriquecer sus arcas.
Claro que todo esto que escribo, replicarán desdeñosos los catedráticos que alertan en primera de El País, sólo es la opinión de un profano. Y, según estos sabios, si no queremos volver a la España de los 50, hay que impedir que los profanos opinen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)