Iba yo a comprar el pan y la rumana del Viena Capellanes (afectadísima) me lo dijo:
- Sabe usted que han echado a Cintora.
Madrid está que arde y todos los días hay comidas, meriendas y merienda-cena donde los empresarios del IBEX comparten mantel y croquetas con dirigentes del PSOE y del PP para conspirar y que Pablo Iglesias rompa con Tania. Al final lo han conseguido.
Parece una broma pero no. Felipe González se quiere traer a España a unos pocos miles de opositores venezolanos que allí sobran para que se manifiesten contra Íñigo Errejón pero (ah) resulta que ZP no está de acuerdo y de ahí la famosa cena de Toledo, con José Bono mirando. Rubalcaba tiene a Pedro Sánchez metida la mano por el culo como José Luis Moreno con Monchito y el chaval, por ahora, no se queja pero quién sabe. Por eso dice Snchz que nunca pactará con los populistas con coleta. ¿Y si se cortan la coleta?
Bueno, el caso es que Madrid era agitación y murmuraciones porque en vez de Cintora había salido en la tele el chaval de la peca ejecutando trabalenguas y la monja no sabía a qué atenerse.
En la plaza de Isabel II o plaza de Ópera, que es como la conoce todo el mundo, una estatua viviente atribuía la defenestración de Cintora a una llamada del gobierno, como en los tiempos de Franco, y había quien daba crédito y quien no.
Un empresario del IBEX desayunaba en ese momento con Susana Díaz mojando porras en el café con leche.
La mañana prometía.
Resulta que dicen que Cintora enfadó al ministro Margallo por sacarle en los toros. Madrid era un hervidero de imprecaciones contra Soraya Saenz de Santamaría, a quien se le atribuyen siempre todos los males.
Los que iban con el periódico La Razón o el ABC bajo el brazo sonreían secretamente.
Pero el caso es que todo el mundo hablaba de ello y Cintora sin aparecer.
Cintora se ha ido al cielo de los justos con Risto y con Hilario Pino. Así es la televisión. Una montaña rusa en la que eres el rey del mambo un día y al otro estás como Jaime Bores o como un chaval que presentaba el club Disney y ahora regenta una panadería en La Latina (riquísima bollería) o como yo mismo, escribiendo tonterías en este blog.
Pero bueno, que de verdad lo de Madrid es muy fuerte. Vivimos tiempos como para que los hubiera gozado san Francisco Umbral desde la lejanía de su dacha. Las lentejas de Mona Jiménez hoy son los roscones de Reyes de Carmen Lomana, a la cual (según cuenta Pilar Eyre) el otro día le retiró formalmente la palabra doña Carmen Martínez Bordiú, nieta del Generalísimo, que espetó a la viuda alegre: Yo con los del Podemos no hablo. Desde que dejó al Chatarrero la nietísima está intratable.
Y de Cintora ¿qué?
Pues nada. Todo el mundo daba detalles pero como en voz baja porque Paolo Vasile tiene el oído muy fino. La explicación oficial salía en forma de comunicado en el cual Mediaset aseguraba que si Cintora quería ser tertuliano, tertuliano y si presentador, presentador, pero que las dos cosas no.
Pues muy bien.
Y, sin embargo, la sospecha de que el gobierno y las calvas más prominentes del IBEX conspiran en la sombra se extiende y luego nos quejaremos de que los chavales se descalcen en la Puerta del Sol y griten Lo llaman democracia y no lo es.
Madrid se agitaba, sonaban los teléfonos, se convocaban nuevas comidas, los ujieres liaban porros cargadísimos de marihuana a las puertas del Senado, Rosa Díez se apretaba la liga, en fin, un lío.
Esperanza Aguirre ese mismo día (o uno anterior, que no me acuerdo) había hablado en la radio y se le fue el santo al cielo en varias ocasiones, como si estuviera a punto de tomar el coche y salir a la fuga.
En Madrid nadie sabe quién va a ganar: si el seminarista que ha puesto Podemos para la Comunidad, si Ángel Gabilondo, si Manuela Carmena, si Carmona. Lo de Carmona, sinceramente, sería muy fuerte porque Carmona es como los hermanos Calatrava del PSOE. Los dos hermanos.
Y Cintora sin decir ni mú.
Con lo cual se da lugar a la especulación y a que en las redes se llame al boicot a Mediaset, cosa que a Paolo Vasile le importa un pimiento porque Belén Esteban ha ganado Gran Hermano VIP y eso es lo que preocupa a las masas.
Con decir que las masas casi toman al asalto Mediaset porque el otro día, con lo del accidente de avión, empezó tarde Mujeres y hombres y viceversa. Las mujeres y hombres y viceveresa son de armas tomar y ellos y ellas no ven nunca a Cintora. Aunque alguno hay que va a votar a Podemos si ese día le da tiempo a depilarse las cejas y a ejercer el derecho a voto.
Que si Cintora esto y que si Cintora lo otro y pasaba la mañana y los mismísimos tertulianos de Cintora no acababan de comprender nada.
- Que no, que le han dicho que le van a hacer un contrato de dos años pero si promete ser bueno.
Aseguraba uno de los camareros de La Bola echándose un cigarrito en la puerta, al sol de marzo, tan feliz.
En Madrid se sabe todo y la información se halla en los sitios más insospechados.
La cuestión es que Cintora ha sido fusilado al amanecer y a ver qué pasa. Pues nada. ¿Se desplomará la audiencia del programa? Vaya usted a saber.
La audiencia es rara y parece que ama a un presentador o presentadora y luego le manda a tomar por culo sin reparo como hizo con María Teresa Campos cuando era la reina de las mañanas, que se fue a Antena 3 y la gente se quedó quieta en Telencinco y ella tuvo que desandar el camino y hacerse novia de Bigote.
O sea que ojito.
La audiencia es como los espectadores que acudían a ver a Gracita Morales al teatro. Gracita Morales todos los días se asomaba al patio de butacas y cuando lo veía llenarse decía:
- Ya están aquí otra vez esos hijos de puta.
Pues eso. Que mucho te quieren, Cintora, pero no te fíes. Pero vamos a ver. Que esto no ha acabado. O sí. Fue una mañana convulsa en Madrid y los que ponen a cagar a sus perros en el césped de enfrente de la iglesia de la Encarnación no hablaban de otra cosa pero el lunes ya estaremos en otra historia y habrá otra comida, cena o merienda-cena en un reservado de la capital donde un empresario de IBEX invite a croquetas.
Todo es efímero.
sábado, 28 de marzo de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
SUSANA
De ella dicen (bajando la
voz) en ciertos ámbitos de la militancia socialista andaluza que “es más mala que la quina”. Maniobrera y
curtida en todo tipo de componendas desde sus tiempos de dirigente de las
juventudes del PSOE en el sur, Susana Díaz sabe cómo manejar el partido con
mano de hierro y aplica la consigna de Alfonso Guerra (“quien se mueve no sale en la foto”) exhibiendo una sonrisa que da
miedo a los niños.
Pero esto no se lo contarán a
usted los periodistas de la prensa convencional porque para eso la Junta se
gasta sus buenos dineros en campañas institucionales y otras mamandurrias (que
diría Esperanza Aguirre).
Cuando a Susana Díaz se le
cruzó por delante un díscolo Eduardo Madina en la pugna por el liderazgo del
socialismo en España le laminó mediante el sencillo método de ordenar a todas
las agrupaciones que controla (o sea, todas) que votaran en masa a Pedro
Sánchez, que pasaba por allí.
Pero resulta que Snchz le ha
salido protestón y quiere optar a la presidencia del gobierno y, entre unas
cosas y otras, Susana ha tenido que lanzarse a una carrera contra reloj que
incluye elecciones anticipadas en su autonomía y luego que sea lo que Dios
quiera.
Y ya no parece evidente que
el PSOE vaya obtener tan buen resultado como para que pueda Susana dar el salto
a Madrid. Aunque veremos. Andalucía es
mucha Andalucía y si no, que se lo digan a Javier Arenas, que ha comido barro
elección tras elección resignándose a ver los toros desde la barrera de la oposición.
Susana Díaz es el máximo
exponente de ese estilo de política marrullera en el que nada es verdad y todo
es pura trampa.
Veamos un ejemplo.
Caso Iñigo Errejón. Una beca
en la universidad de Málaga que, de la noche a la mañana, se convierte en
noticia. Curiosamente justo después de que Susana Díaz venga a Madrid a darse un
paseíto visitando los principales medios amigos.
En un primer momento, la
rectora de la universidad de Málaga asegura que no ve ninguna irregularidad.
Apenas unos días, tras calentarse el asunto con persistentes declaraciones de
la presidenta andaluza (“ya le tenía yo
ganas a éste” dicen que dijo a los periodistas refiriéndose a Errejón), la rectora de Málaga abre una investigación.
Casualidades de la vida.
Ah, pero he aquí sólo meras
conjeturas, protestará alguno. ¿De verdad que puede pensar alguien que la propia Susana Díaz llamó
por teléfono a la pobre rectora malagueña para llamarle a capítulo o que fue contando en persona a los jefes de redacción que al niñato ese de Podemos había que darle una lección? Pues sí.
Todos los que la conocen de cerca.
En una comida con periodistas
relataba el moribundo líder de PSC, Miquel Iceta, lo pesada que era Díaz y cómo
le insistió hasta dejarle exhausto para que el socialismo catalán se colocase
en el frente antimadinista que, en las sombras, forjó Susana al verse
despechada por el bueno de Eduardo.
Eso sí, a ella la quiere todo
el mundo en su barrio. Es el argumento que repite Susana Díaz, a la cual (según
venden de modo patético sus propagandistas) las gentes humildes envían al
Palacio de San Telmo osos de peluche para el bebé que verá la luz dentro de unos
meses.
Aún si así fuera, no parece
como para alardear: huele a peronismo barato. Como atufa a Evita y Perón (y lo que vino después) el reparto
de millones de euros en generosos ERE’s, cursos de formación y demás.
Ah pero.
Afirmar algo así se considera un ataque a la dignidad de Andalucía.
Esa es otra.
Susana, como Jordi Pujol, piensa que criticar a su gobierno equivale a criticar a toda una
nación (la andaluza, en este caso, si la hubiere).
Podemos ha osado cuestionar
cómo se gestiona el PER y Susana ha salido a enseñar todos sus dientes diciendo
que el PER devolvió la dignidad a Andalucía y que ni tocarlo.
Hombre, de todo se podrá
hablar.
Pero no.
Ojito con la dignidad.
Si alguien menciona que
Andalucía sufre un problema crónico de paro y modelo productivo y habrá que
resolverlo, Susana se envuelve en la bandera verde y blanca y saca de la
chistera el argumento de la afrenta venida de fuera o el truco del enemigo exterior.
“Vienen aquí a insultarnos” repite siempre que puede Susana.
Andalucía es socialista
porque la derecha andaluza representa lo peor del derechismo patrio y el
señoritismo sevillanojerezano y el latifundio esclavista sigue incrustado en el imaginario
colectivo.
“Recuerda, Clarice, que sólo una generación te separa
del hambre” sentenciaba Hannibal
Lecter a la agente del FBI por quien el pobre psychokiller bebía los vientos.
Los andaluces tienen ese recuerdo fresco y también el de los caballistas que
rejoneaban rojos en la guerra civil tal y como relata Manuel Chaves Nogales. Así que votar al
PP se les hace un poco cuesta arriba.
Mas hay que aggiornarse,
hombres y mujeres de Andalucía. Y Teresa Rodríguez sonríe con mucha mayor
autenticidad que Susana, perdonen la impertinencia.
Podemos viene a ponerlo todo
patas arriba y a ver si les dejan.
A Teresa Rodríguez se le nota
mucho que se ha bañado bastante en los Caños de la Meca y cualquier persona de
menos de ochenta años tiene que simpatizar con ella.
Su discurso puede que sea
menos compacto que el de la trilera Susana pero huele a verdadero. Quiere
cambiar las cosas. Y es mujer, menos mal. Porque otra de las triquiñuelas de
Susana es disfrazar de machismo cualquier crítica hacia su persona. Yo, según esa
mujer, estoy ejerciendo un machismo cruento por retratarla tan descarnadamente.
Me da la impresión de que
Susana Díaz ha cometido un error de cálculo. La jugada no le saldrá tan
extraordinariamente bien como para erigirse en salvadora del PSOE. Salvará los
muebles seguramente. Pero eso, creo, no va a ser suficiente para moverle la
silla a un Snchz que se ha hecho un hombrecito mandando a la puta calle a Tomás
Gómez. De Ángel Gabilondo hablamos otro día, que a mí no me parece para tanto
aunque sea un hombre bueno, de eso no hay duda, y cite a Kant para entusiasmo
de los chicos y chicas de la prensa, tan aburridos de bramidos absurdos en los
mítines.
Ya veremos, reitero.
Susana es la viejísima política, la partitocracia a dentelladas. Vencerá pero no convencerá a quienes se bañan en las playas de los Caños de la Meca y se fuman un porrito al ponerse el sol. Y a esos también hay que convencerles.
Diré más. Pase lo que pase no ganará.
La sonrisa de Teresa Rodríguez saldrá triunfante.
Y luego encenderemos una hoguerita en la playa, qué caramba. El porrito también, gracias.
viernes, 6 de marzo de 2015
LA POESÍA ESTÁ DE MODA, IMBÉCILES
Todavía hay gente de Logroño que viene a Madrid a triunfar en la poesía.
En concreto a una catacumba de Lavapiés donde el otro viernes rejuvenecí veinte años.
Fue mi padre la causa de que descubriese yo Poesía o Barbaríe, lances poéticos en el underground que si usted tiene sangre en las venas no puede perderse.
Estuvieron Sam Sánchez, Adriana Bañares. Nacho Aldeguer, Rodolfo Serrano y el grandísimo Leo Bassi.
Presentaba Mentenguerra, que hizo un rap anticapitalista que dio ganas de romper los cristales de una entidad bancaria. O sea, muy bien.
Resultó reconfortante contemplar a una juventud que no sólo lee novelas de Sandra Barneda sino que cita a Bukowski por lo menos.
El momento cumbre fueron dos: cuando Leo Bassi habló de sus bisabuelos payasos con Maria Callas cantando y la chica de Logroño que leía sus poesías y las rompía sobre el escenario.
Y, obviamente, lo de mi padre: emocionante al emocionar a un público de veinteañeros o así que bebía cervezas Alhambra ciertamente de alta graduación.
Hay una España de mierda que se mete en vena Sálvame y vota a don León de la Riva y otra España que un viernes a las nueve de la noche se va a Lavapiés a escuchar poesía.
Sí se puede, camaradas, y hay focos de resistencia donde no ganan siempre los malos.
Hallé chicas y chicos guapos y sólo faltaba el humo del tabaco que nublaba los ritos de mi ya lejana juventud, ay.
Pero el caso es que escribo eso para que todo el mundo sepa que hay que ir a ver Poesía o Barbarie.
Los versos están de moda aunque lo desconozca la mayoría ágrafa que estudia en la Universidad Rey Juan Carlos. Con perdón.
En contra de toda corrección política y de eldiario.es existe vida más allá de los convencionalismos y el mencionado undrerground nutre a una élite inversa que ojalá ponga patas arriba el sistema.
Adriana Bañares vino de Logroño a triunfar a Madrid y lo consiguió un viernes por la noche en Lavapiés.
Sucedió bajo las piedras del periódico Diagonal, órgano de expresión de una extrema izquierda siempre disconforme que se alimenta de mojitos y pepinos cultivados en huertas urbanas.
Algo de la ingenuidad de mi juventud sandinista regresó de pronto.
Busquen, hagan el favor, Poesía y Barbarie en Google, acudan a sus convocatorias, alucinen, disfruten, beban cerveza Alhambra como yo y participen de una revolución que seguramente no salga en Babelia pero está sucediendo.
En concreto a una catacumba de Lavapiés donde el otro viernes rejuvenecí veinte años.
Fue mi padre la causa de que descubriese yo Poesía o Barbaríe, lances poéticos en el underground que si usted tiene sangre en las venas no puede perderse.
Estuvieron Sam Sánchez, Adriana Bañares. Nacho Aldeguer, Rodolfo Serrano y el grandísimo Leo Bassi.
Presentaba Mentenguerra, que hizo un rap anticapitalista que dio ganas de romper los cristales de una entidad bancaria. O sea, muy bien.
Resultó reconfortante contemplar a una juventud que no sólo lee novelas de Sandra Barneda sino que cita a Bukowski por lo menos.
El momento cumbre fueron dos: cuando Leo Bassi habló de sus bisabuelos payasos con Maria Callas cantando y la chica de Logroño que leía sus poesías y las rompía sobre el escenario.
Y, obviamente, lo de mi padre: emocionante al emocionar a un público de veinteañeros o así que bebía cervezas Alhambra ciertamente de alta graduación.
Hay una España de mierda que se mete en vena Sálvame y vota a don León de la Riva y otra España que un viernes a las nueve de la noche se va a Lavapiés a escuchar poesía.
Sí se puede, camaradas, y hay focos de resistencia donde no ganan siempre los malos.
Hallé chicas y chicos guapos y sólo faltaba el humo del tabaco que nublaba los ritos de mi ya lejana juventud, ay.
Pero el caso es que escribo eso para que todo el mundo sepa que hay que ir a ver Poesía o Barbarie.
Los versos están de moda aunque lo desconozca la mayoría ágrafa que estudia en la Universidad Rey Juan Carlos. Con perdón.
En contra de toda corrección política y de eldiario.es existe vida más allá de los convencionalismos y el mencionado undrerground nutre a una élite inversa que ojalá ponga patas arriba el sistema.
Adriana Bañares vino de Logroño a triunfar a Madrid y lo consiguió un viernes por la noche en Lavapiés.
Sucedió bajo las piedras del periódico Diagonal, órgano de expresión de una extrema izquierda siempre disconforme que se alimenta de mojitos y pepinos cultivados en huertas urbanas.
Algo de la ingenuidad de mi juventud sandinista regresó de pronto.
Busquen, hagan el favor, Poesía y Barbarie en Google, acudan a sus convocatorias, alucinen, disfruten, beban cerveza Alhambra como yo y participen de una revolución que seguramente no salga en Babelia pero está sucediendo.
jueves, 26 de febrero de 2015
Periodistas y políticos: una historia de amor
Los periodistas necesitan amor, cariño y, a ser posible, percebes. Un whiskito tampoco viene mal. O sea que somos personas humanas como las demás y, en general, obedientes. Amo mi profesión pero Berstein y Woodward sólo hubo dos y el resto nos ganamos la vida como podemos y fumamos bastante menos que Dustin Hoffman en la película.
Viene todo esto a colación de la cantidad de tonterías que decimos (me incluyo) y lo mucho que nos callamos. Cuando el rey Juan Carlos tenía a su amiga especial a mesa y mantel en el palacio de la Zarzuela los periodistas lo sabíamos pero nadie lo contaba. Luego pasó lo del elefante y ya todo quisque se lanzó a proclamar a los cuatro vientos que eso lo conocía todo el mundo. Pues no. Eso no lo sabía nadie porque nadie se atrevía a contarlo, lo cual está feo porque los periodistas están para ejecutar el relato de la realidad, caiga quien caiga.
Con Podemos se ha cerrado filas en la prensa más antediluviana y se les ha abierto las puertas de los platós porque la televisión (con todas sus miserias) resulta mucho más dinámica y conectada con las pulsiones de una ciudadanía rabiosa que acogió con los brazos abiertos a esos bárbaros que señalaban justamente con el dedo a una casta putrefacta.
Luego ha venido el aggiornamiento de casi todos los partidos (el PP sigue a su rollo, ya que como confesó certero el propio Rajoy a un grupo de colegas- "también hace falta un viejo carcamal como yo en el panorama político") y los periodistas se han decepcionado, igual que algunos electores, porque los de Podemos no son pluscuamperfectos y Juan Carlos Monedero se sacó una pasta asesorando a gobiernos bolivarianos. Inmoralidad manifiesta, claman esos periodistas que se llevan a casa en los bolsillos de la americana las croquetas de los saraos a los que les invitan los políticos. Venga, camaradas.
La sensación del momento se llama Ángel Gabilondo y provocó en los gacetilleros que fueron a su mitín-conferencia momentos de éxtasis que seguramente el pueblo llano no entendería pero, claro, el pueblo llano no se ha tenido que comer con patatas millones de mítines de burócratas mediocres que hilaban frase hecha tras frase hecha hasta adormecer al respetable, al cual se despertaba mediante un grito y música a todo trapo por la megafonía, para que los viejos agitasen las banderas y pudiesen comerse el bocadillo.
En comparación con Rubalcaba, Pepiño y demás, Ángel Gabilondo es Kim Kardashian.
Asunto diferente es que haber laminado al pobre Tomás Gómez mediante un golpe de estado al más puro estilo leninista no sea el mejor comienzo. Pero ya se sabe: bien está lo que bien acaba. Aunque hay que ver si todo acaba bien para el PSOE y recupera en Madrid el terreno perdido, lo cual dan por hecho algunas encuestas un día para, al día siguiente, negarlo tajantemente. La demoscopia está loca.
De todos modos, los periodistas son así. Se entusiasman con cualquier cosa. Yo nunca llegué a nada en el periodismo político porque siempre me apetecía más ir a comer con los cámaras del Congreso que con Pepiño Blanco. Tengo un amigo que comía mucho con Pepiño Blanco. Yo creo que eso no puede ser bueno.
Luego están los analistas, pero esos nos equivocamos casi siempre. Resulta que ahora los hay convencidos de que Podemos acabará en nada porque Syriza fracasará y a causa de Venezuela. El problema es que en Grecia seguramente no va a pasar nada catastrófico y si pasa, la gente va a pensar que qué cabronazos los alemanes con los pobres griegos y, en cuanto a Venezuela, Podemos ya ha puesto tierra de por medio y, además, Venezuela le importa un pimiento a quienes están preocupados por el paro y, en su defecto, por la precariedad, también llamada salarios de mierda.
Y luego está Susana Díaz. Susana Díaz tiene muy buena prensa en Andalucía porque quien paga manda y, al igual que sucedió en Cataluña durante años, los principales medios viven de publicidades y promociones varias de la Junta de Andalucía y eso explica que un ser así de mediocre obtenga parabienes de ciertos escribidores.
De Susana Díaz todos los periodistas saben que ordenó a los suyos votar a Pedro Sánchez para que no ganase Madina pero eso no se cuenta abiertamente. También resultó muy sucio difundir que Madina es bipolar, depresivo y con problemillas de carácter casi patológicos. Sin embargo, todo eso se calla. Y cuando se sepa algún compañero dirá, como con lo del rey Juan Carlos, que era de conocimiento público.
¿Y Pedro Sánchez? Pues esa es otra. Los periodistas no saben si sorber o soplar porque el establishment un día lo encumbra y otro lo denigra.
En el debate sobre el estado de la nación estuvo francamente bien y, sin embargo, mucho columnista en principio afín estuvo tibio y acabó soltando esa melonada de "perdieron los dos: Rajoy y Sánchez". Pero como la realidad es tozuda al día siguiente se le dio por ganador a Sánchez ¡en la encuesta encargada por el diario El Mundo!
Y sí, para cualquiera con la mirada limpia, ganó Sánchez porque desquició a Rajoy y obtuvo como trofeo el que nadie hablase de las propuestas sociales del presidente del Gobierno y todos comentasen lo mucho que se había enfadado el gallego y el rudo exabrupto "patético" que había soltado.
Alberto Garzón, por cierto, también estuvo muy bien pero a Alberto Garzón los chicos de la prensa no le hacen ni puto caso salvo alguna chica de la prensa por razones eróticas.
El caso es que vivimos tiempos apasionantes y, mientras tanto, hay un locutor de radio que se hace una autopromo diciendo que él nunca hablará de política. Claro, como vivió en Estados Unidos, España le aburre. Pues nada, luego lloraremos porque la radio pierde relevancia frente a la televisión, atenta a toda convulsión social y presta (por mero interés de aumentar su audiencia) a abrir espacios para el debate.
De las entrevistadoras y entrevistadores agresivos hablaremos otro día. A mi me cayó bien Marine Le Pen un día que la vi en la tele siendo acorralada con saña o sea que imagínense.
Bueno, pues nada, que los periodista somos como somos, no tenemos arreglo. Sean ustedes piadosos con nosotros y menos mal que yo ya me dedico al periodismo de entretenimiento aunque me lo tengo que hacer mirar porque me apasiona la política tanto que el otro día soñé con Ángel Gabilondo y eso ya sí que no.
Cuando el destino nos alcance ya veremos. De momento yo les recomiendo a los de Podemos que inviten a un buen bife a los periodistas. Un periodista con el estómago lleno es un amigo fiel.
Viene todo esto a colación de la cantidad de tonterías que decimos (me incluyo) y lo mucho que nos callamos. Cuando el rey Juan Carlos tenía a su amiga especial a mesa y mantel en el palacio de la Zarzuela los periodistas lo sabíamos pero nadie lo contaba. Luego pasó lo del elefante y ya todo quisque se lanzó a proclamar a los cuatro vientos que eso lo conocía todo el mundo. Pues no. Eso no lo sabía nadie porque nadie se atrevía a contarlo, lo cual está feo porque los periodistas están para ejecutar el relato de la realidad, caiga quien caiga.
Con Podemos se ha cerrado filas en la prensa más antediluviana y se les ha abierto las puertas de los platós porque la televisión (con todas sus miserias) resulta mucho más dinámica y conectada con las pulsiones de una ciudadanía rabiosa que acogió con los brazos abiertos a esos bárbaros que señalaban justamente con el dedo a una casta putrefacta.
Luego ha venido el aggiornamiento de casi todos los partidos (el PP sigue a su rollo, ya que como confesó certero el propio Rajoy a un grupo de colegas- "también hace falta un viejo carcamal como yo en el panorama político") y los periodistas se han decepcionado, igual que algunos electores, porque los de Podemos no son pluscuamperfectos y Juan Carlos Monedero se sacó una pasta asesorando a gobiernos bolivarianos. Inmoralidad manifiesta, claman esos periodistas que se llevan a casa en los bolsillos de la americana las croquetas de los saraos a los que les invitan los políticos. Venga, camaradas.
La sensación del momento se llama Ángel Gabilondo y provocó en los gacetilleros que fueron a su mitín-conferencia momentos de éxtasis que seguramente el pueblo llano no entendería pero, claro, el pueblo llano no se ha tenido que comer con patatas millones de mítines de burócratas mediocres que hilaban frase hecha tras frase hecha hasta adormecer al respetable, al cual se despertaba mediante un grito y música a todo trapo por la megafonía, para que los viejos agitasen las banderas y pudiesen comerse el bocadillo.
En comparación con Rubalcaba, Pepiño y demás, Ángel Gabilondo es Kim Kardashian.
Asunto diferente es que haber laminado al pobre Tomás Gómez mediante un golpe de estado al más puro estilo leninista no sea el mejor comienzo. Pero ya se sabe: bien está lo que bien acaba. Aunque hay que ver si todo acaba bien para el PSOE y recupera en Madrid el terreno perdido, lo cual dan por hecho algunas encuestas un día para, al día siguiente, negarlo tajantemente. La demoscopia está loca.
De todos modos, los periodistas son así. Se entusiasman con cualquier cosa. Yo nunca llegué a nada en el periodismo político porque siempre me apetecía más ir a comer con los cámaras del Congreso que con Pepiño Blanco. Tengo un amigo que comía mucho con Pepiño Blanco. Yo creo que eso no puede ser bueno.
Luego están los analistas, pero esos nos equivocamos casi siempre. Resulta que ahora los hay convencidos de que Podemos acabará en nada porque Syriza fracasará y a causa de Venezuela. El problema es que en Grecia seguramente no va a pasar nada catastrófico y si pasa, la gente va a pensar que qué cabronazos los alemanes con los pobres griegos y, en cuanto a Venezuela, Podemos ya ha puesto tierra de por medio y, además, Venezuela le importa un pimiento a quienes están preocupados por el paro y, en su defecto, por la precariedad, también llamada salarios de mierda.
Y luego está Susana Díaz. Susana Díaz tiene muy buena prensa en Andalucía porque quien paga manda y, al igual que sucedió en Cataluña durante años, los principales medios viven de publicidades y promociones varias de la Junta de Andalucía y eso explica que un ser así de mediocre obtenga parabienes de ciertos escribidores.
De Susana Díaz todos los periodistas saben que ordenó a los suyos votar a Pedro Sánchez para que no ganase Madina pero eso no se cuenta abiertamente. También resultó muy sucio difundir que Madina es bipolar, depresivo y con problemillas de carácter casi patológicos. Sin embargo, todo eso se calla. Y cuando se sepa algún compañero dirá, como con lo del rey Juan Carlos, que era de conocimiento público.
¿Y Pedro Sánchez? Pues esa es otra. Los periodistas no saben si sorber o soplar porque el establishment un día lo encumbra y otro lo denigra.
En el debate sobre el estado de la nación estuvo francamente bien y, sin embargo, mucho columnista en principio afín estuvo tibio y acabó soltando esa melonada de "perdieron los dos: Rajoy y Sánchez". Pero como la realidad es tozuda al día siguiente se le dio por ganador a Sánchez ¡en la encuesta encargada por el diario El Mundo!
Y sí, para cualquiera con la mirada limpia, ganó Sánchez porque desquició a Rajoy y obtuvo como trofeo el que nadie hablase de las propuestas sociales del presidente del Gobierno y todos comentasen lo mucho que se había enfadado el gallego y el rudo exabrupto "patético" que había soltado.
Alberto Garzón, por cierto, también estuvo muy bien pero a Alberto Garzón los chicos de la prensa no le hacen ni puto caso salvo alguna chica de la prensa por razones eróticas.
El caso es que vivimos tiempos apasionantes y, mientras tanto, hay un locutor de radio que se hace una autopromo diciendo que él nunca hablará de política. Claro, como vivió en Estados Unidos, España le aburre. Pues nada, luego lloraremos porque la radio pierde relevancia frente a la televisión, atenta a toda convulsión social y presta (por mero interés de aumentar su audiencia) a abrir espacios para el debate.
De las entrevistadoras y entrevistadores agresivos hablaremos otro día. A mi me cayó bien Marine Le Pen un día que la vi en la tele siendo acorralada con saña o sea que imagínense.
Bueno, pues nada, que los periodista somos como somos, no tenemos arreglo. Sean ustedes piadosos con nosotros y menos mal que yo ya me dedico al periodismo de entretenimiento aunque me lo tengo que hacer mirar porque me apasiona la política tanto que el otro día soñé con Ángel Gabilondo y eso ya sí que no.
Cuando el destino nos alcance ya veremos. De momento yo les recomiendo a los de Podemos que inviten a un buen bife a los periodistas. Un periodista con el estómago lleno es un amigo fiel.
jueves, 19 de febrero de 2015
¡VIVA GRECIA!
Escribo estas líneas sin saber qué sucederá en las próximas horas y tal vez Grecia tenga que ceder y de nuevo Alemania bramará über alles pero para algo Lord Byron naufragó en las costas del Egeo y yo también quisiera hacerlo, perdonad el exceso poético.
No entiendo a ciertos presuntos socialdemócratas que jalean desde España el hundimiento de Grecia.
Esto no se para, encarnizados enemigos, y aunque Varufakis sea humillado en Bruselas existe una Europa patriota dispuesta a recuperar la soberanía que algunos tecnócratas aspiran a ver definitivamente liquidada.
No se puede condenar a una nación a la miseria, sean cuales sean sus pecados pretéritos. Alemania debiera saberlo bien y el ministro De Guindos, en fin, mostrarse más cauto porque como ciudadano soy uno de muchos de los que dan por bueno el dinero prestado a los griegos frente a los miles de millones que nos costó rescatar bancos en quiebra tras una gestión fraudulenta.
Demagogia, señala desde su púlpito el erudito. Los tecnócratas agitan ahora en lo alto fórmulas milagrosas: contrato único, mochila austriaca, bla bla bla. Se trata simplemente de proceder a la demolición del estado del bienestar (obsoleto, califican) con la vana ilusión de instaurar una Arcadia capitalista que no funciona del todo ni en la Meca del capitalismo y si no, que se lo pregunten a Obama que, discurso tras discurso, apunta a la desigualdad radical como el principal cáncer de la sociedad estadounidense.
Sea como sea, y mandando a tomar por culo todo circunloquio pretendidamente científico, yo estoy con Grecia porque estoy con quienes exigen que se frene la lógica de una austeridad que se traduce en viejos sin calefacción y jóvenes sirviendo pintas en los pubs de Londres.
Porque creo que merece la pena pelear por lo que es justo.
Mañana aplaudirán la derrota de Grecia (si es que se produce) tanto la derecha montaraz como cierta pseudoizquierda leve, mucho más preocupada por Syriza que por Amanecer Dorado, pero la única lucha que se pierde es la que se abandona y, sí, esto tiene el tono inflamado de los panfletos pero a veces hay que decir lo que hay que decir sin importarnos lo que otros digan.
Aunque sólo sea para levantarnos el ánimo, qué caramba.
Hasta la victoria siempre y todas esas cosas.
No entiendo a ciertos presuntos socialdemócratas que jalean desde España el hundimiento de Grecia.
Esto no se para, encarnizados enemigos, y aunque Varufakis sea humillado en Bruselas existe una Europa patriota dispuesta a recuperar la soberanía que algunos tecnócratas aspiran a ver definitivamente liquidada.
No se puede condenar a una nación a la miseria, sean cuales sean sus pecados pretéritos. Alemania debiera saberlo bien y el ministro De Guindos, en fin, mostrarse más cauto porque como ciudadano soy uno de muchos de los que dan por bueno el dinero prestado a los griegos frente a los miles de millones que nos costó rescatar bancos en quiebra tras una gestión fraudulenta.
Demagogia, señala desde su púlpito el erudito. Los tecnócratas agitan ahora en lo alto fórmulas milagrosas: contrato único, mochila austriaca, bla bla bla. Se trata simplemente de proceder a la demolición del estado del bienestar (obsoleto, califican) con la vana ilusión de instaurar una Arcadia capitalista que no funciona del todo ni en la Meca del capitalismo y si no, que se lo pregunten a Obama que, discurso tras discurso, apunta a la desigualdad radical como el principal cáncer de la sociedad estadounidense.
Sea como sea, y mandando a tomar por culo todo circunloquio pretendidamente científico, yo estoy con Grecia porque estoy con quienes exigen que se frene la lógica de una austeridad que se traduce en viejos sin calefacción y jóvenes sirviendo pintas en los pubs de Londres.
Porque creo que merece la pena pelear por lo que es justo.
Mañana aplaudirán la derrota de Grecia (si es que se produce) tanto la derecha montaraz como cierta pseudoizquierda leve, mucho más preocupada por Syriza que por Amanecer Dorado, pero la única lucha que se pierde es la que se abandona y, sí, esto tiene el tono inflamado de los panfletos pero a veces hay que decir lo que hay que decir sin importarnos lo que otros digan.
Aunque sólo sea para levantarnos el ánimo, qué caramba.
Hasta la victoria siempre y todas esas cosas.
lunes, 9 de febrero de 2015
¡EJECUTAD A MONEDERO!
Ejecutemos a Monedero pero eso, camaradas, no resolverá nada. Vendrán nuevos y virulentos ataques, se ha puesto en marcha una operación de Estado para triturar a todo aquel que ose desafiar al sistema de partidos que surgió de la Transición, esa suerte de turnismo mediocre en el que subsisten cómodamente personajes tan inanes como Antonio Hernando, burócrata del PSOE que lleva diez años pisando las alfombras del Congreso de los Diputados .
Antonio Hernando es la casta de nuevo cuño, apenas un recién llegado en comparación con quienes llevan decenios almorzando de gañote en el Congreso y, si allí no queda sitio, en consistorios, diputaciones y parlamentos regionales.
Ahora se pone bravo y llama a Monedero el Bárcenas de Podemos insinuando que la corrupción del PP pudiera ser equiparable a la de un partido que se creó hace menos de un año y que por no tener no tiene ni sedes.
¿Lo de Monedero por no declarar a Hacienda como hubiera debido estuvo mal? Seguramente. Lo de Antonio Hernando resulta peor: brama insultante con una violencia que no se le ha escuchado para poner en solfa los tejemanejes del PP con su caja B, sus sobres y demás zarandajas. De los ERE ni hablamos.
Es el síntoma de la histeria de un PSOE que un día asegura que no pactará con la derecha y al día siguiente firma con el PP un acuerdo que incluye la instauración de la cadena perpetua.
Ahora se especula con que Pedro Sánchez, exhausto tras tanto esquivar golpes de los suyos, ha llegado a la conclusión de que gobernar con el PP no estaría del todo mal. E, incluso, hay quien asegura que Susana Díaz optaría por ser presidenta andaluza con los votos de la depauperada derecha de su región y así eludir pactos con el rojerío.
Sea como sea, Antonio Hernando se ha retratado (sin sombrero) en su exabrupto contra Podemos.
Todo contra quienes exigen que los ricos paguen más impuestos, que se defienda de verdad a los que están sufriendo la crisis, que gobierne la ciudadanía y no el Bundesbank. Ellos son, para el PSOE, el enemigo.
Pero ¿y si cae Podemos?
La patética esperanza del PSOE es que si el sistema logra destruir a la nueva formación política haya un trasvase automático de esos votos hacia Pedro Sánchez o Susana Díaz o quien demonios vaya a liderar el viejo partido que fundara el otro Pablo Iglesias.
Sin embargo, eso no va a suceder.
El PSOE no ha perdido votos por culpa de Podemos. El PSOE ha perdido votos porque resultan cada vez más numerosos quienes creen que, en materia económica, los socialistas no van a hacer nada sustancialmente diferente de lo que haría un gobierno de derechas.
Obviamente no es lo mismo PSOE que PP. El PP anida en su seno a la derecha montaraz que, a la primera ocasión, legisla contra los derechos de la mujer, a favor de los privilegios de la Iglesia católica y contra las libertades ciudadanas.
Pero esos factores, con un 25% de la población en paro y un porcentaje altísimo en situación de precariedad laboral, ya no valen como únicas piezas de un argumentario político que seduzca a las masas.
El caso es que Antonio Hernando escupiendo a Podemos compone una escena que da bastante asco.
Y si cae Podemos el país se sumirá en una frustración letal que, tal vez, dentro de unos años se sustancie en esa rabia sin control que representan partidos como Amanecer Dorado. A lo mejor tal panorama le agrada más a Antonio Hernando.
De todos modos, que no se preocupe, el PSOE no es el PASOK y seguramente Antonio Hernando podrá conservar su acta de diputado y no tendrá que volver a buscar el sustento con cargos tan peregrinos como el que ocupó allá por 1996: vicepresidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes.
(Y algo más: existen multitud de socialistas honestos, Eduardo Madina es un buen tipo y hubiera sido un excelente líder y tal vez otro gallo cantaría si hubiese ganado y no le hubiesen traicionado los suyos. Quizás su sitio es Podemos).
Antonio Hernando es la casta de nuevo cuño, apenas un recién llegado en comparación con quienes llevan decenios almorzando de gañote en el Congreso y, si allí no queda sitio, en consistorios, diputaciones y parlamentos regionales.
Ahora se pone bravo y llama a Monedero el Bárcenas de Podemos insinuando que la corrupción del PP pudiera ser equiparable a la de un partido que se creó hace menos de un año y que por no tener no tiene ni sedes.
¿Lo de Monedero por no declarar a Hacienda como hubiera debido estuvo mal? Seguramente. Lo de Antonio Hernando resulta peor: brama insultante con una violencia que no se le ha escuchado para poner en solfa los tejemanejes del PP con su caja B, sus sobres y demás zarandajas. De los ERE ni hablamos.
Es el síntoma de la histeria de un PSOE que un día asegura que no pactará con la derecha y al día siguiente firma con el PP un acuerdo que incluye la instauración de la cadena perpetua.
Ahora se especula con que Pedro Sánchez, exhausto tras tanto esquivar golpes de los suyos, ha llegado a la conclusión de que gobernar con el PP no estaría del todo mal. E, incluso, hay quien asegura que Susana Díaz optaría por ser presidenta andaluza con los votos de la depauperada derecha de su región y así eludir pactos con el rojerío.
Sea como sea, Antonio Hernando se ha retratado (sin sombrero) en su exabrupto contra Podemos.
Todo contra quienes exigen que los ricos paguen más impuestos, que se defienda de verdad a los que están sufriendo la crisis, que gobierne la ciudadanía y no el Bundesbank. Ellos son, para el PSOE, el enemigo.
Pero ¿y si cae Podemos?
La patética esperanza del PSOE es que si el sistema logra destruir a la nueva formación política haya un trasvase automático de esos votos hacia Pedro Sánchez o Susana Díaz o quien demonios vaya a liderar el viejo partido que fundara el otro Pablo Iglesias.
Sin embargo, eso no va a suceder.
El PSOE no ha perdido votos por culpa de Podemos. El PSOE ha perdido votos porque resultan cada vez más numerosos quienes creen que, en materia económica, los socialistas no van a hacer nada sustancialmente diferente de lo que haría un gobierno de derechas.
Obviamente no es lo mismo PSOE que PP. El PP anida en su seno a la derecha montaraz que, a la primera ocasión, legisla contra los derechos de la mujer, a favor de los privilegios de la Iglesia católica y contra las libertades ciudadanas.
Pero esos factores, con un 25% de la población en paro y un porcentaje altísimo en situación de precariedad laboral, ya no valen como únicas piezas de un argumentario político que seduzca a las masas.
El caso es que Antonio Hernando escupiendo a Podemos compone una escena que da bastante asco.
Y si cae Podemos el país se sumirá en una frustración letal que, tal vez, dentro de unos años se sustancie en esa rabia sin control que representan partidos como Amanecer Dorado. A lo mejor tal panorama le agrada más a Antonio Hernando.
De todos modos, que no se preocupe, el PSOE no es el PASOK y seguramente Antonio Hernando podrá conservar su acta de diputado y no tendrá que volver a buscar el sustento con cargos tan peregrinos como el que ocupó allá por 1996: vicepresidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes.
(Y algo más: existen multitud de socialistas honestos, Eduardo Madina es un buen tipo y hubiera sido un excelente líder y tal vez otro gallo cantaría si hubiese ganado y no le hubiesen traicionado los suyos. Quizás su sitio es Podemos).
viernes, 20 de septiembre de 2013
ARMAS PAL PUEBLO
Se me fue a Londres de emigrante una novia (una pelirroja preciosa, no resultó menor la pérdida ¿eh?). Varios de mis mejores amigos están en el paro y sin perspectiva alguna de empleo. Uno de mis colegas ha vendido el coche, otro está pensándose muy seriamente volver a casa de mamá. No me extraña que los catalanes quieran irse. Este país llamado España es un basural infecto. Mientras, la progresía feliz sestea o se entretiene señalando con el dedito a Obama por planear una guerra en Siria. Vivimos en una especie de letargo posvacacional que se prolonga y se prolonga. Entran unos facistas en una librería catalana a hostia limpia (como en los tiempos de los guerrilleros de Cristo Rey), se les detiene un ratito, se les pone en libertad y en seguida dan una rueda de prensa diciendo que cuidadín porque repetirán e, incluso, lanzan voces a favor de la acción directa. Propone la extrema derecha una acción directa que tendría que plantear cierta izquierda pasmada, esa izquierda que juega al guá en el patio de recreo de los centros okupados donde crecen los pepinos muy ricos, a la revolución por la huerta urbana y las constelaciones. Me cuentan que en el PSOE (a la burocracia incrustada en el PSOE, en concreto) no les gusta Madina ni Patxi López y que prefieren a Emiliano García-Page, la viva estampa de una mediocridad gris marengo, puro búnker generacional de los que hicieron la Santa Transición y no quieren soltar la poltrona ni a tiro limpio. Ah, y también me comentan que, según los sabios del PSOE (esa burocracia antes mencionada), el voto no hay que buscarlo en la gran masa de desempleados sino en la clase media que todavía tiene para salir en chándal los domingos por San Chinarro. Ele mi niño. La socialdemocracia entendida como cálculo demoscópico de trilero. Es el paro, estúpidos. Ese es el gran tema, ese es el argumento de esta historia, ese es el terreno en el que hay que pelear. Si el PSOE no entiende eso es que está muerto. Y de IU ni les cuento: suenan aburridos hasta cuando cuentan chistes. Puto país de mierda. Hoy no me he levantado muy optimista ¿verdad? ¿Para cuándo nuestro Ejército Simbiótico de Liberación? ¿Para cuándo nuestros black panthers? ¿Cuándo el miedo cambiará (verdaderamente) de bando? Las aguas están quietas. Todo puede variar, no obstante. España es dada a las insurrecciones instantáneas, de un día para otro. Claro que (véase el 15M) también de un día para otro abandonamos la lucha y nos vamos de cañas. Ronca España. Mendigamos casinos, pelean los médicos, los maestros, los estafados por los bancos, los desahuciados. Pero ¿y esa gran marea que una a todos los excluídos? Yo creo que, al final, el papa Francisco será quien llame a la revolución que viene. Estoy dispuesto a sumarme a ella enarbolando el Sagrado Corazón de Jesús que cuelga en la pared de mi casa. Armas pal pueblo. Si no es mucha molestia.
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