lunes, 29 de abril de 2019

CUALQUIER NOCHE (ELECTORAL) PUEDE SALIR EL SOL

Me equivoqué y me alegro enormemente. Escribí que nos iban a triturar las derechas pero resulta que la España salvaje ha sido frenada en las urnas. Ganó Pedro Sánchez y a ver qué pasa. Si sale con barba San Antón y si no, la Purísima Concepción. Según opte por Ciudadanos, Unidas Podemos o un original gobierno monocolor con adorno rupturista en macramé.
Unidas Podemos ha sobrevivido y eso sólo puede calificarse como heroico en un país de tertulianos con hedor a cloaca y periodismo progresista obsesivamente entregado al PSOE.
Y, además, con la izquierda aterrorizada por los ladridos de VOX y optando por un voto útil que si luego se va al naranjismo poco útil va a ser.
Pero, sí, Unidas Podemos no es el cadáver que pretendieron algunos y hay que mirar cómo ha resistido en muchos de sus feudos (Madrid, Cataluña, País Vasco...), a la baja pero no tan a la baja como Rubén Amón deseara. Aunque la España vacía se ha vuelto atrás y el voto de izquierdas ha regresado masivamente al PSOE. 
Nos vale este resultado electoral teniendo en cuenta que nos jugábamos que en España gobernase la ultraderecha.
Y, por cierto, tendrán que reflexionar los medios de comunicación (las televisiones especialmente) sobre la omnipresencia de VOX y el ejercicio de normalización de un discurso xenófobo, machista y ofensivo con el adversario y las minorías como el que practica la extrema derecha.
La alegría con que estrellas televisivas han abordado propuestas tan delirantes como el derecho a disparar a quien entre en nuestra casa no tiene comparación alguna con el modo en que los medios europeos serios tratan a la extrema derecha.
Pero bueno, ya pasó.
Ahora el PSOE ya está reclamando a Unidas Podemos que les regale sus votos para gobernar en solitario porque en las tablas de la ley de la Santa Transición así lo estipulan.
Veremos.
La historia (definitivamente) no está escrita.
Y, como cantaba Sisa, cualquier noche puede salir el sol.

lunes, 25 de marzo de 2019

RESURRECCIÓN Y MARTIRIO DE PABLO IGLESIAS

Escribo rápido para no equivocarme.
Pablo Iglesias reaparece y los periodistas le colman de invectivas por sus críticas a los medios de comunicación cuando todo el mundo sabe que, comenzando por Eduardo Inda y concluyendo por Alfonso Rojo (e incluyendo al candidato del PP por Málaga que escribía en Libertad Digital), los periodistas somos gente honrada.
Pregunta Pablo Iglesias a Manuela Carmena a quién va a votar el 28-A pecando de una ingenuidad enternecedora: va a votar al PSOE. Ya lo dijo Felipe González: "Es una de las nuestras". Más pertinente sería preguntar a la actual alcaldesa si se presenta a las elecciones para ser otra vez alcaldesa o, como aseguran en su entorno y saben (me parece) en Podemos, se retirará en cuanto llegue y cederá su bastón de mando a Marta Higueras.
Reúne Pablo Iglesias a una interesante multitud frente al museo Reina Sofía y la imagen no es merecedora de ninguna primera plana aunque, curiosamente, sí que genera abundantísimas columnas de opinión y crónicas en las que se dispara a discreción contra el líder de Podemos.
Pregunta Hilario Pino que por qué no contrataron Irene Montero y Pablo Iglesias a alguien para que les cuidase a sus bebés y subraya Ábalos (voz cavernosa y meridianamente clara del PSOE) que lo de irse a cambiar pañales fue una mala idea. Los hombres duros no limpian cacas.
Apela Pablo Iglesias a La Gente, como en el sermón de la montaña que llenara la Puerta del Sol (¿recuerdan la Marcha del Cambio?) pero la duda es si, al final, La Gente carece de toda pulsión heroica y se conforma con que no gobierne VOX o un escaño de PACMA en el Congreso (que siempre hace bonito).
Asegura Cayetana Álvarez de Toledo, candidata por Barcelona del PP orgullosa (lo ha dicho ella) de no hablar una palabra de catalán, que ha visto a Pablo Iglesias "viejo y cansado". Claro, por no seguir los consejos de Hilario Pino.
Reaparece Pablo Iglesias presto para el martirio aunque de las catacumbas a la gloria siempre hay un paso y, además, lo de las encuestas también lo vimos en Andalucía ("Susana gana de calle") y luego vino la noche oscura del alma con los andaluces de Jaén (aceituneros altivos) llorando su abstención.
En fin, que veremos.

jueves, 21 de marzo de 2019

PUES SÍ QUE ERAN UN POCO FASCISTAS

En la oscura noche de las elecciones andaluzas, cuando irrumpió VOX en su primer parlamento, salió Pablo Iglesias a decir: "Alerta antifascista". La progresía miedica aconsejó mesura y hasta frunció el ceño (cómo no) Íñigo Errejón, que luego apostó por aplicar el método "abrazos gratis" con la ultraderecha y defendió que hay que hablar, conversar, dialogar y dar besos.
"No hay tantos fascistas en Andalucía ni en España" argumentaba la tertulianía y así nos quedábamos tranquilos.
Pero resulta que, pasado el tiempo, parece que sí son bastante fascistas esta gente de VOX porque no de otro modo se puede calificar a quienes proponen ilegalizar partidos políticos, recuperar la joseantoniana dialéctica de las pistolas, "curar a los homosexuales" o rehabilitar a los buenos alemanes que fueron juzgados en Núremberg.
He escuchado estos días a progresistas tan respetables como Joaquín Estefanía y Joan Coscubiela aludir al fascismo (y al franquismo, claro) para referirse a VOX.
Ahora sí.
Pablo Iglesias suele pecar de excesiva rudeza aunque, admitámoslo, esta vez parece que no andaba muy desencaminado.
"¿Y quienes votan a VOX, son fascistas, son mala gente?" preguntan los piadosos.
Tal vez no sean gente malvada pero sí son gente absolutamente equivocada y hay que decírselo frontalmente. De otro modo puede que vayan a las urnas pensando que la papeleta de VOX es lo mismo que la de PP, Ciudadanos, PSOE o Podemos. Y no. VOX es la barbarie, el regreso a la España irrespetuosa y con aspiraciones totalitarias. Vote usted al PP si le da la gana o a Ciudadanos. Gobierne la derecha si en España resulta mayoritaria. Pero votar a VOX es un error criminal.
"Esta usted exagerando" amonesta el moderado.
Y no.
Las brutalidades que VOX está colocando en la agenda política son una regresión al primitivismo. En una España que todavía tiene (en grandes franjas de la población) dificultades para llegar a fin de mes, debaten las televisiones sobre la pertinencia de ofrecer armas de fuego a la ciudadanía para que se defienda de las presuntas hordas de delincuentes que nos acosan.
Debatimos de estupideces porque comprarmos la agenda de la ultraderecha.
Luego en los medios hablaremos de las fake news y volveremos a decir que Rusia es culpable.
"Pero también a Podemos se le dio una enorme presencia mediática y son radicales" apunta el constante apuntador.
No es lo mismo y quien no quiera verlo tiene un problema. Jamás hizo Podemos propuestas contrarias a la dignidad del prójimo ni iba más allá en sus postulados de las propuestas clásicas de una socialdemocracia estricta. Aunque, claro, esto lo negará el derechista de turno y recordará el miedo que le dio ver en el Congreso a Carolina Bescansa dando la teta a su nene.
Pero a lo que vamos.
Como Pablo Iglesias suele ser el pin pan pun de los opinantes que opinan en periódicos y televisiones, su expresión "alerta antifascista" fue afeada por los editorialistas a la violeta. Ay, hijo, que violento te pones (vinieron a decir).
En el caso de la paleoprogresía, lo de no llamar a las cosas por su nombre (fascismo a lo que huele a fascismo) tenía mucho de esconder la cabeza bajo la arena como el avestruz, confiando en que si no miras, el monstruo se desvanecerá tras el cortinaje.
Resulta que no.
El monstruo está ahí y hay que enfrentarlo con la terminología adecuada.

sábado, 29 de diciembre de 2018

LO QUE SUCEDERÁ EN 2019


El fantasma de las Navidades futuras trae malas noticias para la izquierda.
El ciclo reaccionario que dio comienzo en Andalucía será un oleaje que arrase en próximas elecciones autonómicas y municipales. Y después en las generales.
El electorado de izquierdas se halla exhausto y desanimado. De nada ha valido la moción de censura. De nada valió que surgiera una fuerza rupturista y de cambio que tomó al asalto instituciones al grito de Sí se puede. De nada ha servido nada.
Por mucho que Gramsi recomendase el optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la razón ha cundido la sensación de que resulta imposible hacer frente a un destino sombrío.
Contra Podemos ha valido la política de tierra quemada de la propia izquierda y del progresismo senil que ha disparado hacia la formación morada una y otra vez agudizando sus contradicciones internas.
Contra el PSOE ha valido el PSOE mismo, en un incansable camino de moderación hacia ninguna parte y la batalla permanente de una socialdemocracia regional cuya pedagogía política consiste en gritar ¡viva España! ante cualquier duda.
Contra ambas opciones políticas ha valido la amenaza catalana y la torpeza de un independentismo que algo debiera leer en Lenin y otros pensadores sobre el asunto de la correlación de fuerzas.
Al electorado de PP, Ciudadanos y a una parte de los votantes del PSOE no les inquieta tanto VOX como Quim Torra así que tendremos España para rato pero España de derechas.
Y no creo que vaya a servir de nada apuntar con el dedo a Casado y Rivera por pactar con una ultraderecha a la que ni siquiera se puede llamar fascista por si se molestan sus electores.
Con que esto es lo que hay.
Pedro Sánchez gobierna pero lo hace con 84 diputados y sin haber intentado siquiera un ejecutivo de coalición y la ley de gravedad existe así que todo lo que lanzamos hacia lo alto tiende a caer.
Pero ¿y si logramos que en las campañas electorales que vienen se hable de desigualdad, de los desahucios que persisten, del problema de la vivienda, del machismo rampante y de otros asuntos que no tengan a Cataluña en el centro?
Dará igual.
El cabreo contra los banqueros se ha esfumado porque Miguel Blesa ya se suicidó y Rato está en la cárcel y ahora toca dirigir la furia hacia otros objetivos: los catalanes, los inmigrantes, las feministas, los impuestos excesivos, las restricciones de tráfico, el que los belenes de Navidad que montan los ayuntamientos del cambio resulten ofensivamente ridículos…
Nos lo hemos buscado, queridos camaradas.
La izquierda sigue jugando a sus cosas, creyendo en esa España bonita que Zapatero pintó de colorines, donde la homosexualidad era respetada, a nadie le gustaba ir a los toros y sentábamos a un inmigrante a nuestra mesa.
Pero resulta que no.
Que otra España estaba ahí.
Ha vuelto.
Van a gobernarnos PP, Ciudadanos y VOX.
Acostúmbrense.
O no se acostumbren.
Nada está escrito.
Frente a la resignación existe la posibilidad de preparar una contraofensiva que impugne el discurso reaccionario.
Sin embargo, eso necesitaría de una inteligencia política que fuera más allá de los cálculos electorales o más allá de las claves de lucha política por el poder dentro del partido de turno.
Y precisaría también que en unas próximas elecciones generales no tuvieran la llave de la gobernabilidad los grupos independentistas catalanes.
Dicho de otro modo.
Que PSOE y Podemos pudieran (y quisieran) sumar.
¿Sucederá?
Tal vez.
Pero, de momento, lo que veo para un futuro próximo es el regreso de la España que huele a Varón Dandy.
Y ojalá me equivoque y puedan en los próximos meses restregarme por la cara lo mal analista y augur que soy.
Sea como fuere, pásenlo bien, feliz 2019 y que Dios (o el diablo) reparta suerte.


lunes, 11 de junio de 2018

¡VIVA ESPAÑA!

Puede que acabe siendo un brindis al sol y tampoco me sumen a los entusiastas automáticos de Pedro Sánchez pero admitamos que hay que congratularse porque España sea hoy noticia por abrir sus puertas en una Europa que las cierra brutalmente. Empujaron alcaldesas como Ada Colau y Manuela Carmena y el alcalde de Valencia Joan Ribó y el Gobierno dio su visto bueno. Se ofrece acogida al Aquarius, barco de la esperanza para fugitivos de la miseria al cual una Italia sumida en la abyección ha decidido abandonar a su suerte.
Hemos tenido una temporada de patriotismo con Marta Sánchez dibujando pomporrutas imperiales en su reescritura del himno. Pero el patriotismo era esto: ayudar al necesitado desde nuestra condición de privilegio aún en tiempos de crisis. Cabe enorgullecerse de lo que somos si lo que somos resulta un ejemplo de solidaridad y no de exclusión.
Lo peor ha sido escuchar a Xavier García Albiol traduciendo del francés el discurso de Marine Le Pen aunque, en general, parece unánime la piedad con quienes se juegan la vida en el Mediterráneo buscando un lugar mejor.
Y no me hablen de buenismo porque, como he leído en Twitter, lo contrario es la maldad sin paliativos.
A veces las cosas son endiabladamente simples.
¿Puede Europa permitirse mantener a 600 hombres, mujeres y niños que huyen del hambre flotando en el mar con el futuro detenido?
No.
Otra cuestión es que el problema migratorio no se solucione a golpe de improvisados gestos humanitarios sino que, si Europa existiera, tendría que obligar a Italia a cumplir con sus obligaciones y también al resto de sus Estados miembros.
España puede sentirse satisfecha de que el puerto de Valencia vaya a recibir al Aquarius (si es que llega a producirse tal hecho) y la patria es mucho más ese barco con destino a nuestras aguas que las banderas a las que las tormentas primaverales han restado todo lustre, ahora que (incluso) parece que puede firmarse la paz con Cataluña y que empecemos a hablar de lo realmente importante.



viernes, 8 de junio de 2018

NO OLVIDES QUE ERES HUMANO, PEDRO

Antes de ayer era el tonto del pueblo y hoy es la mayor inteligencia política que ha dado España en decenios. Ni tanto ni tan calvo, supongo. Pedro Sánchez enardece a la clase opinante del periodismo y hasta el camarada Maestre dice que muy bien, que la izquierda tiene que asumir su derrota y gobernar como Ciudadanos para que no gobierne Ciudadanos. Pero para eso ¿no sería mejor que gobernase Ciudadanos?
Bien está el mensaje feminista y, desde luego, resulta más presentable este Consejo de Ministras que quienes vociferaban "soy el novio de la muerte" al paso de la Legión.
Pero no estaría de más aguardar acontecimientos.
En el fragor del entusiasmo de estos días he leído (al propio Maestre) que la composición del Gobierno asegura a Sánchez "ganar unas elecciones que puede convocar cuando mejor le convenga" y Esteban Hernández firma en El Confidencial un artículo titulado El brutal golpe del PSOE en la mesa (para quedarse años en el Gobierno).
No digo yo que tan insignes plumas se equivoquen pero, como aconsejaban Siniestro Total, ante todo mucha calma.
Si nos creíamos las encuestas que daban a Ciudadanos un resultado extraordinario, ¿hemos de concluir que todos esos votantes cambiaran su papeleta por obra y gracia de Pedro Duque?
La política es más complicada y, sobre todo, se recomienda tener la cabeza fría.
Y de las encuestas que vienen ya me sé el resultado porque los politólogos lo han anticipado corrigiéndose a sí mismos (subirá el PSOE). Cuídate de los idus de marzo, Pedro, y de la burbuja laudatoria que se ha hinchado sobremanera durante las primeras horas de Gobierno. Acudir en auxilio del vencedor es norma en España y dar por muerto al adversario político también y ambas tradiciones suelen conducir a la melancolía cuando los planes no se cumplen.
En cuanto a si estamos ante un Gobierno "incontestable", tal y como claman las trompetas mediáticas más acreditadas, permítasenos ejercer la capacidad crítica todavía un rato ya que no nos han dado ni una mísera jefatura de comunicación que llevarnos a la boca. ¿O no resulta extraño que Grande-Marlaska, tan afín al PP, se siente en el Consejo de Ministras como si nada?
El problema, querido Antonio Maestre, es que si la izquierda (o las fuerzas del cambio -como queramos llamarlo-) claudica de su papel, tarde o temprano será la derecha quien se beneficie de ello y ahí tenemos a Macron. Otra cosa es que pretendamos engañarnos y asegurar que Macron representa una suerte de nueva izquierda pero eso también lo dijimos de Tony Blair y el resultado final fue un BREXIT de proletarios desencantados.
Démosle a Pedro Sánchez sus cien días de gracia y ojalá a las españolas y españoles las cosas les vayan mejor con el PSOE.
Pero no exageremos en el halago y búsquese el presidente del Gobierno quien, como a los césares romanos, le diga al oído: "Recuerda que sólo eres un hombre".

lunes, 21 de mayo de 2018

CON IRENE Y PABLO

Llámenme idólatra pero creo que hay ocasiones en las que uno está obligado a dar la cara aunque se la partan y toca, aunque sea a contracorriente, estar al lado de Irene Montero y Pablo Iglesias. Resulta ridículo debatir políticamente sobre la casa que se han comprado y resulta democráticamente letal que alguien como Eduardo Inda marque la agenda pública en este país. Y, sí, aunque suene a argot podemita y a riesgo de que me acusen de sectario los puros, todo esto emerge de cloacas infames.
Acepto las contradicciones del prójimo (y las mías propias) a cambio de que prevalezca la verdadera honestidad así que las dimensiones y la piscina de la casa donde van a vivir Irene Montero y Pablo Iglesias me parecen pura anécdota.
Pero la cacería arrecia.
Por parte de la derecha con argumentos pueriles que no oía desde mis días de alumno en colegio de curas ("muy rojos pero bien que les gustan las gambas").
Por parte de quienes sueñan con una imposible resurrección de la socialdemocracia y odian a Podemos desde que se fundó.
Por parte de cierta izquierda presuntamente pura capaz de conducirse al suicidio a cambio de mirarse al espejo y pretender que no podemos errar.
Quiero creer que hay mucha más gente que sabrá entender de qué estamos hablando.
Nos hallamos ante una ofensiva sin límites que no parará aunque Pablo Iglesias e Irene Montero sean eliminados de la ecuación Podemos. Ni Kichi ni Íñigo Errejón ni el más simpático y moderado dirigente de Podemos se librará de los ataques del establishment aunque se vaya a vivir una cueva con un mendrugo de pan.
¿Debiera haberse convocado la consulta anunciada para estos días?
Tengo mis dudas.
Pero también entiendo lo insoportable que resulta ser escrutado y perseguido del modo en que lo han sido Irene y Pablo.
Decidan los militantes de Podemos.
Mientras tanto, haríamos bien como democracia en diferenciar lo importante de lo accesorio. Importante es el saqueo de lo público o que alguien se lucre con el dolor ajeno (cosa que, por mucho que José Luis Ávalos ponga voz de ogro, no ha hecho ningún líder de Podemos). Accesorio es la casa de Pablo Iglesias e Irene Montero.
Diré más. Polemizar sobre la dichosa casa me parece una inmensa pérdida de tiempo cuando hay asuntos tan importantes que abordar.